They’re al revved up and ready to go: la leyenda de Thomas Erdelyi

Thomas Erdelyi nació en Budapest, Hungría en enero del ’49. Hijo de padres judíos, sobrevivientes del holocausto, Erdelyi y su familia emigraron a E.E.U.U. cuando él tenía 4 años. Allí fue criado en Forest Hills donde se conocería con John Cummings (Johnny Ramone) y con quien tocaría en una banda llamada The Tangerine Puppets.

Luego de trabajar como ingeniero asistente en la producción del “Band of gypsys” de The Jimi Hendrix Experience, Tommy regresaría a encontrarse con Johnny quien ya estaba trabajando en un proyecto musical con Dee Dee y Joey y que más adelante se llamaría “Ramones”.

Tommy era un visionario. Eso era evidente desde que había trabajado junto a Cummings en The Tangerine Puppets. Su manejo de la perspectiva del espectro musical de la época se formó desde que trabajó en las sesiones de “Band of gypsys” y se vino a materializar cuando empezó a actuar como mánager, productor y – al final – baterista de Ramones.

Tommy tenía la idea clara en su cabeza de cómo debía sonar la banda y del trabajo particular que debía cumplir el baterista que acompañase a Joey, Johnny y Dee Dee. Dado que ninguno de los bateristas que hicieron audición para la banda parecían entender la idea que Erdelyi tenía en su cabeza, él mismo tuvo que llenar esa posición.

Años después Tommy admitiría que le tomó un tiempo lograr dominar el instrumento para lograr acompañar a Joey, Johnny y Dee Dee. Pero que una vez lo logró, el sonido de la banda llegó a ese acople que los caracterizó durante esos primeros tres (ENORMES) álbumes.

Si bien Tommy se daba algo de crédito por el sonido particular que adquirió la banda cuando él tomó las baquetas Dee Dee, por otro lado, sostenía lo contrario.

Para Dee Dee el sonido de la banda estaba materializado aun sin tener un baterista dentro de la formación.

Por otro lado Johnny, quien era algo así como el líder “interno”, tenía en cuentas los aportes de Tommy dentro de la banda tanto en la parte creativa y artística como en el manejo de medios e imagen que querían proyectar los Ramones. En cierta forma Johnny respetaba la experiencia como productor que Tommy tenía ya que era el único de los cuatro que había pisado un estudio profesional.

En cuanto al sonido de la banda como Tommy de baterista Johnny no decía mucho…then again Johnny se consideraba a sí mismo la estrella y líder de la banda y dado su carácter y forma de ser sería difícil que le diera crédito a alguien más por el éxito de la banda.

Joey – siempre humilde y siempre considerado con sus amigos – sí daba crédito a Tommy por su aporte como baterista a la banda. No sólo porque lo reemplazó a él (sí, Joey empezó como el baterista de la banda antes de pasar a ser el ‘frontman’) sino porque veía en Tommy un complemento perfecto a sus ideas. Era él quien, en cierta manera, podía “traducir” las canciones que Joey componía en su cabeza para que la banda pudiese interpretarlas.

Si bien Tommy no era un baterista virtuoso, esa nunca fue su meta en la banda (de hecho no era la meta de ninguno de los integrantes de los Ramones), su sonido definió impecablemente el estilo del Punk-Rock.

Para la muestra…

Primero la subdivisión en semicorcheas en el hi-hat (la cual usó en casi todos los temas de los tres primeros discos de la banda) da la impresión que la hubiese “robado” de la música Surf que tanto les gustaba a los Ramones. Esta subdivisión se fue tornando difícil de imitar a medida que la banda aceleraba los tempos en vivo.

Por otro lado, el Hardcore Punk (que es muchísimo más acelerado que el Punk Rock) obviaría este elemento dado que requería un dominio técnico de las baquetas ausente en la mayoría de bateristas del género.

Hoy en día, pocos bateristas suenan como lo hacía Tommy Ramone.

Segundo, la ausencia de ‘fills’ en todos los discos en que participó. Si el oyente es audaz no encontrará ninguno en los tres primeros discos de la banda (“Ramones” de 1976, “Leave home” de 1977 y “Rocket to Russia” también de 1977).

He aquí una de la razón principal por la que pocos bateristas conozco que disfruten de la música de los Ramones, dado que no es que haya un alto nivel de virtuosismo en su música. De nuevo, ese nunca fue el fin de la banda. Si algo, fue todo lo contrario. Pero eso es tema para otro escrito aparte.

Tercero, Tommy tenía clara la labora de la batería y lo que debía aportar a los acordes acelerados que rasgaban Johnny y Dee Dee. Cada vez que había que resaltar un cambio armónico y una nueva sección en los temas, Tommy se aseguraba de que un ‘crash’ acompañara a estos para acentuarlos y que el oyente (incauto en muchos casos) supiera que algo nuevo o diferente venía en el tema.

Por último, Tommy logró “afincar” (término popular entre los músicos para referirse al nivel de acople de una banda) a los Ramones de una manera única.

Él mismo sostenía que para finales de 1977 los Ramones eran la mejor banda de Rock del planeta. No por su virtuosismo, sino por su nivel de acople. Prueba de esto es el “It’s alive” lanzado en 1979.

Grabado en el Rainbow Theatre de Londres el 31 de diciembre de 1977 “It’s alive” muestra el punto cumbre de una banda que llevaba tres discos definiendo su sonido y tenía con qué respaldar su apuesta.

La crudeza con que los Ramones tocan 28 temas seguidos con dos o tres pausas durante todo el concierto, la fidelidad a las grabaciones originales y los tempos perfectos (ni muy lentos ni muy rápidos) prueban que para ese año nuevo los Ramones ERAN la mejor banda de Rock del planeta.

Tommy lo sabía, pero parecía que ni Joey, ni Johnny ni Dee Dee lo supieran. Es entendible. Dee Dee estaba entregado a las drogas el sexo y el Rock ‘n’ Roll. Joey estaba teniendo demasiados problemas aprehendiendo su nuevo estatus de ‘Rockstar’ (lo cual le era complicado dada su condición mental) y Johnny estaba tratando de lograr que los otros dos mantuvieran la compostura y el profesionalismo para hacer de la banda una verdadera fuente de sustento económico.

Mientras tanto Tommy estaba sufriendo episodios de depresión y estrés y no podía manejarlos estando metido en semejante mezcla explosiva que eran los Ramones.

A su regreso de esta gira, Tommy decidió retirarse de la banda. No solo no podía manejar más sus problemas dentro de la banda, sino que tampoco parecía tener al menos la simpatía o apoyo de ninguno de los demás integrantes. Era muy complicado.

La vida entera de la banda lo era. No era difícil descarrilarse estando en una banda integrada por ‘Punks’ y ‘Freaks’. Los varios cambios de alineación durante los 21 años que duró la banda son prueba de ello.

Tommy se quedó con ellos como productor para el siguiente álbum, “Road to ruin” de 1978. A las filas de la banda entraría Marky Ramone (uno de los Ramones que sigue llevando el legado de la banda por varios rincones del planeta) quien no solo debía tratar de encajar dentro de un grupo ya bastante complicado sino que debía emular el sonido que Tommy había definido para la banda.

El mismo Marky dio gracias a Tommy en la inducción de los Ramones al Hall de la fama del Rock ‘n’ Roll en 2001 por el sonido característico que había creado y “en el cual tuvo que trabajar muy duro para emular”.

“Road to ruin” es uno de los discos más aclamados por los fans de la banda, pues se separa un poco de aquella fórmula que se repitió durante 3 discos completos y se nota cierto grado de madurez en su música.

Se encuentran baladas acústicas y temas que parecen tener algo más de contenido lírico comparados con aquellos que se encuentran en la primera parte de la carrera de la banda.

Si bien Marky aún no tiene carta blanca para incluir ‘fills’ e ideas algo más interesantes desde el punto de vista “baterístico”, se nota que hay alguien nuevo detrás de Joey, Johnny y Dee Dee.

Tommy no volvería a encontrarse en un estudio con los Ramones sino  hasta 1984, cuando tomó las riendas de la producción de “Too tough to die”. Si bien solo participó en un tema desde la parte creativa (“Mama’s boy”) la banda estaba contenta de volver a trabajar con él y regresar a sus raíces después de varios desaciertos con otros productores (Phil Spector entre ellos).

Si bien el álbum no vendió lo que se esperaba – aunque ningún disco de la banda vendía copias suficientes para que los Ramones pudiesen vivir de ello –  los críticos y los fans quedaron contentos con el resultado final.

Tommy no se retiró de la música.

Se casó con Claudia Tienan (de The Simplistics) y formó con ella un dúo de Bluegrass llamado Uncle Monk. Tienan tocaba la guitarra acústica mientras Tommy tocaba la mandolina. Ambos cantaban.

Lanzaron su único disco en 2006 (el homónimo “Uncle Monk“) y participaron en varios festivales de música Folk alrededor de los Estados Unidos.

En ocasiones, Tommy hacía versiones acústicas de temas de los Ramones (de los tres primeros discos, obviamente) durante estas presentaciones, pero trataba de limitar su repertorio a los temas compuestos para su dúo.

Durante el tiempo que no estuvo trabajando en Uncle Monk, Tommy se encargó de llevar un poco más allá el legado de los Ramones.

Participó activamente y dio sus aportes para documentales, libros, relatos y demás que se hicieron documentando la carrera de la banda (específicamente en “End of the century: the story of the Ramones” de 2003) y sus entrevistas dan una gran visión a lo que fueron los inicios de la banda y la manera en que funcionaba.

Tommy definió el sonido de los inicios del Punk-Rock. No solo por su aporte como baterista, sino por su visión aural de un nuevo sonido que se estaba formando en las calles de Nueva York alrededor de 1975. Un sonido que crearía un movimiento musical, un estilo de vida y que revitalizaría el Rock ‘n’ Roll (el cual estaba sobresaturado por el virtuosismo y parecía haber perdido esa gracia inicial de dos minutos y medio que forjaron entre Fats Domino, Chuck Berry, Jerry Lee Lewis entre otros). Un sonido que daría voz a millones de aficionados al Rock quienes no se sentían representados por ese virtuosismo empalagoso.

Probablemente él no tenía claro qué iba a instigar ni qué pasaría con la creación de los Ramones ni al componer el “Blitzkrieg bop”; la cuál (para mí) es la primera canción de Punk Rock de la historia.

Solo tenía una visión. Un sonido claro en su cabeza. Una letra satírica y cuatro acordes.

Larga vida a Tommy Ramone.

Larga vida a los Ramones.

Hey! Ho! Let’s go!