Rolos entre chilangos: Así se vivió el Corona Capital ‘18 desde Bogotá

Pasando por el asistente ocasional hasta el concertgoer nivel pro, un grupo nutrido y variado de bogotanos nos fuimos con mochila, buenos zapatos y mucha emoción a vivir de cerca el Corona Capital ‘18 para jugar como visitantes en su octava edición. Ninguna reseña sobre el Corona sería completa sin antes agradecer a México por su hospitalidad y buena vibra, ¡la pasamos una chimba!

Dado que los festivales son experiencias que se extienden fuera de las barreras de lo musical, hay muchos detalles que no pudimos pasar por alto en nuestro recorrido por el Autódromo Hermanos Rodríguez durante los dos días de festival. La logística general, la calidad del montaje y sonido en los cuatro escenarios, la filosofía Eco Friendly en la producción de merch e insumos, la distribución de espacios, filtros de seguridad y disposición de transporte público para el evento, entre muchos otros, no escaparon a nuestros ojos. Dicho lo anterior, hablemos de música.

A pesar de los conflictos con los cruces entre horarios y escenarios, el Corona fue una oportunidad para presenciar shows de todos los géneros y generaciones en un mismo lugar. El desenfreno con The Chemical Brothers y Digitalism, el baile con Friendly Fires, la psicodelia de MGMT y Mercury Rev, la melancolía con Death Cab for Cutie y The War on Drugs, el statement de identidad millennial con los himnos contemporáneos de Imagine Dragons, Lorde y Khalid, la memoria dosmilera con Robbie Williams, The Kooks y Panic! At The Disco, la energía agresiva de Nine Inch Nails, la nostalgia de The Jesus & Mary Chain y New Order; todos juntos en un lineup inmejorable.

Públicos masivos y enérgicos en la mayor parte de los shows, incluso varios como The Chemical Brothers, Nine Inch Nails y New Order que se hubiesen acomodado mucho mejor en el escenario principal para evitar tumultos y facilitar la visibilidad de escenario a la audiencia. Este fue probablemente el único punto negativo que encontramos en el festival, aunque en un evento con las dimensiones y cifras del Corona es ciertamente entendible.

De la euforia a las lágrimas, entre cervezas, sol y largas caminatas entre escenarios, nos llevamos la mejor impresión del Corona Capital y de México, fueron días increíbles. Una vez más, ¡gracias! Esperamos regresar pronto.